Parques Tanguá y Tingüi
Estos dos parques con estos nombres tan chachis están al norte del centro, aunque todavía dentro de la ciudad de Curitiba.
Hace ya mucho tiempo (concretamente el domingo 13 de Noviembre) fui con mi colegui Anderson, el del albergue, a ver estos parques. Como no teníamos muy claro como ir, cogimos el autobús turístico aunque es más caro.
Nos bajamos del autobús en la entrada del parque Tanguá. En este parque hay un lago en lo que parece ser el hueco de alguna cantera o algo así, en realidad no sé si es natural pero no tiene pinta.

La entrada donde te deja el autobús es en la parte de arriba, donde esa especie de edificio o cosa rara que se ve. Allí nos compramos sendos zumos de caña de azúcar y sacamos la cabeza para ver el panorama. Hay un estanque y el desagüe del mismo da forma a la cascada que se ve en la foto, esta es la misma cascada pero vista desde arriba:

Bueno, desde ahí arriba se ven también unos bosques que ya quedan fuera de Curitiba, pero no hay mucho más. Por lo tanto tomamos uno de los caminos que bajan hacia el lago para hacer los contraplanos. Cuando llegamos abajo vimos que hay una pasarela que a través de la roca te lleva casi hasta el pie de la cascada, y ni cortos ni perezosos nos dirigimos a ella dando un pequeño rodeo. Cruzamos el túnel a través de la roca, que me rocordó al parque Torreblanca, y salimos al otro lado, debajo de la pared. Había bastante gente haciéndose fotos, como no podía ser de otra manera. Nosotros no íbamos a ser menos.

Quedáos con la pose porque la volveréis a ver.
Después de esto se puede decir que ya habíamos visto todo el parque, así que nos encaminamos al otro, el Tingüi. Como sobre el papel parecía que estaba cerca decidimos ir andando, lo que pasa es que al principio no íbamos muy bien encaminados y luego tuvimos que rectificar la ruta y bueno, ¡en realidad tampoco estaba tan cerca! Yo creo que tardamos como una hora o así.
Pero además el parque Tingüi tiene una forma muy muy alargada, y nosotros llegamos por el extremo opuesto a lo que queríamos ver, que no era otra cosa que el Memorial Ucraniano. Es una réplica de una iglesia de estilo ucraniano que construyeron los inmigrantes llegados de esa parte del mundo en algún lugar del interior del estado. Como se puede ver en la foto de más abajo es bastante pintoresca. La cuestión es que nosotros queríamos ver la iglesia pero nos tuvimos que cruzar todo el parque, que por otra parte consistía en un bosquecillo con algunos lagos o estanques o riachuelos o como los quieras llamar. Al cabo de un rato ya solo hablábamos de lo cansados que estábamos y de por cuanto tiempo de ejercicio nos podíamos convalidar la caminata. Al final ya se estaba escondiendo el sol y parecía que la iglesia no iba a aparecer nunca, pero gracias a la topología sabíamos que la teníamos que encontrar y así fue.

de bastantes intentos
Después de hacer esta foto y de comprobar que los lavabos estaban cerrados porque ya era tarde, pudimos poner nuestros culos en los asientos del bus turístico para volver al centro, y dirigirnos a un cine a ver "Manderlay", donde debido al cansancio acumulado, la duración de la película y el dinamismo intrínseco de la misma, nos faltó \varepsilon para quedarnos dormidos.

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